Ella sólo cerraba los ojos, y yo seguía mientras la doctora continuaba hablando desde su escritorio. Terminó de aplicar la pomada y ayudó a la chica a sentarse. Ella sólo sonreía, termina la consulta y al salir del consultorio se despide como si nada y yo me quedo caliente, y así inicia mi inquietud por las chicas............ Al salir ese día del trabajo, llego a casa y me masturbo recordando a esta chica, y comienzo a idear la manera de contactar con alguna chica, lo cual se dio muy fásil.
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